Valldemossa
Valldemossa te deja sin aliento la primera vez que la ves, y cada vez que la vuelves a ver. Los antiguos bancales, el pueblo y el entorno montañoso crean algo realmente extraordinario.
A solo veinte minutos de Palma, Valldemossa parece estar completamente alejada del resto de la isla. La iglesia aparece al llegar, seguida de calles empedradas, casas antiguas con contraventanas y una de las mejores panaderías de Mallorca. Es un pueblo profundamente local, con un mercado semanal, nuestra cafetería Cappuccino favorita y restaurantes como Es Taller que dan forma a la vida cotidiana.
Valldemossa está impregnada de historia, pero también es un lugar discretamente creativo. Fincas históricas como Son Moragues están siendo cuidadosamente rehabilitadas a través de proyectos como SONMO, que produce aceite de oliva, cerámica y artículos para el hogar en la propia finca.
El pueblo está rodeado por un vasto paisaje montañoso y vistas al mar, con antiguas casas adosadas, grandes fincas y propiedades escondidas en las laderas. Más allá del pueblo, la carretera costera pasa por Son Bunyola hasta el extremo más alejado de la Tramuntana, mientras que Port Valldemossa se encuentra tranquilamente debajo, capturando una versión de Mallorca que parece no haber cambiado.